Las cuatro vías del yoga para llegar a Dios

publicado a la‎(s)‎ 20 abr. 2013 9:48 por Jorge López   [ actualizado el 16 may. 2013 15:22 ]

Las cuatro vías del yoga para llegar a Dios

El maestro Swami Vivekananda habla de los senderos para alcanzar la dicha

Edición cuidada por Dave DeLuca
Las cuatro vías del yoga para llegar a Dios presenta una selección de 108 lecciones sagradas de Swami Vivekananda, el primer santo hindú que llevó a Occidente (en el Parlamento de las Religiones de 1893, en Chicago) la antigua sabiduría de la India y las prácticas de yoga.

Con su glorioso mensaje de Unidad y universalidad, Vivekananda influyó profundamente en Gandhi, Nehru, Aurobindo, Tagore y muchos otros destacados personajes del moderno resurgimiento espiritual de India.

Hoy, más de cien años después de su muerte, Vivekananda es considerado por millones de personas una de las mayores figuras espirituales de la ilustre historia religiosa de la India.

Sus enseñanzas te permitirán conocer y profundizar en aspectos tan relevantes como:

- La filosofía vedanta de los Upanishads, la sabiduría original de la Unidad. 
- El yoga, la unidad, la meditación, el karma, el maya, el renacimiento y la divinidad del alma.
- Los yoga clásicos según la enseñanza de Krishna en el Bhagavad Gita, y de Patanjali en sus Yoga Sutras.

SWAMI VIVEKANANDA (1863-1902) tenía una figura de porte majestuoso, presencia imponente, vasta erudición y honda clarividencia. Swami Vivekananda tenía apenas 30 años en 1893, cuando causó revuelo en el Parlamento Mundial de las Religiones, reunido en Chicago. Tres años y medio después, al volver a su patria, la India, era un coloso de fuerza, valentía, confianza, amor y virilidad: la encarnación del ideal de la educación “generadora de hombres y forjadora del carácter” que él propugnaba. Narendranath Datta, el futuro Swami Vivekananda, nació en Calcuta el 12 de enero de 1863 en el seno de una respetable familia de clase media.

Dedicó la mayor parte de su vida a formar a sus jóvenes discípulos y a orientar la organización. Esperaba que sus discípulos fueran exponentes de un tipo ideal de ser humano, y los inspiró con estas palabras:

Decidme lo que habéis hecho. ¿No podríais sacrificar una vida por el bien de los demás? […] Que este cuerpo se dedique al servicio de los demás: entonces sabré que no acudisteis a mí en vano. (Rolland, 1992, pág. 166)

El 4 de julio de 1902 se encontraba más fuerte de lo que había estado desde hacía mucho tiempo, y se afanaba en diversas actividades. Por la tarde entró en meditación y dejó su cuerpo, como él mismo había predicho, en un elevado estado yóguico. Sólo tenía 39 años.


Dave DeLuca imparte conferencias y ha sido director de seminarios durante más de veinte años. En la última década ha sido uno de los profesores occidentales de sabiduría vedanta más reconocidos y apasionados.

Ċ
Jorge López,
20 abr. 2013 9:50
Comments