La clave de la Felicidad

publicado a la‎(s)‎ 10 nov. 2013 18:36 por Mª Blanca Gimeno Pons   [ actualizado el 27 feb. 2014 6:08 por Jorge López ]

¿Cuál es la clave de la Felicidad?


Cuando en el 2009 decidí que mi profesión era SER FELIZ, no tenía ni idea de hacia dónde dirigía mi vida. Tras más de 25 años dedicados al mundo empresarial, siendo en aquel momento directivo de una gran empresa, habiéndome dedicado asimismo durante bastantes años al mundo de la consultoría estratégica y a la docencia en una escuela de negocios privada, decidí dejarlo todo para convertirme en un verdadero profesional de la felicidad.


Tenía claro que ser profesional de la felicidad requería tener un conocimiento amplio de qué es la felicidad, qué la origina, de dónde surge, qué podemos hacer para ser más felices,…, en definitiva debía conocer perfectamente los hilos que manejan la felicidad en todos nosotros. Tomar esa decisión me obligó a sumergirme en un proceso de investigación, análisis y experimentación. Leí centenares de libros, artículos e investigaciones, asistí a múltiples conferencias y seminarios, y visualicé documentales, películas y vídeos de todo tipo con un único objetivo, identificar dónde reside la felicidad y cómo puede cada uno de nosotros situarse en el nivel de felicidad que desea experimentar en cada instante.


Adopté una definición de la Felicidad que escuché del Dalai Lama. Según él, la felicidad es el resultado de una fórmula: FELICIDAD = SATISFACCIÓN / NECESIDADES


En el momento que me hice consciente de que tanto el numerador (Satisfacción) como el denominador (Necesidades) son factores 100% subjetivos, entendí que la felicidad es algo interno, que no depende en absoluto de elementos materiales o inmateriales externos a uno mismo. La felicidad no depende de tener un coche u otro, de tener una casa mejor o peor, de tener una determinada pareja, o incluso de ser correspondido en el amor. La felicidad depende exclusivamente de la interpretación que yo hago de la realidad que vivo.


Llegado a este punto, toda mi investigación se centró en lo que realmente somos. Entré en el mundo de la física cuántica y la epigenética, o lo que es lo mismo, en lo que la ciencia más actual ha venido demostrando respecto a lo que somos y lo que determina nuestro comportamiento y nuestra realidad.


Descubrí que nosotros y todo lo que nos rodea es energía. Que cada persona y cada materia están emitiendo una frecuencia de vibración energética propia en cada instante. Que la física nos dice que cuando dos energías se juntan, se suman, pudiendo entrar en resonancia constructiva o destructiva. Que el sentirnos bien o mal con determinadas personas, animales u objetos es el resultado de tener resonancias constructivas o destructivas con la energía que emiten esas personas, animales u objetos. Que la física también nos dice que las energías atraen energías similares y repelen energías opuestas. ¿Te suena el refrán “Dios los cría y ellos se juntan”?, ¿y aquel otro que dice “Los perros se parecen a los amos”? Estos refranes no son más que el reflejo de estos principios de la física.


¿Qué significa todo esto? Pues que atraemos a nuestra vida energías similares a las que emitimos, o lo que es lo mismo, si vibramos con una energía de tristeza, depresión, pesimismo, estrés, etc., lo que atraemos a nuestras vidas son situaciones y personas que entran en resonancia constructiva con esas vibraciones, de modo que haremos más fuertes esos sentimientos. Y al contrario, si vibramos con una energía positiva de alegría, optimismo, confianza, tranquilidad, etc., atraemos a nuestras vidas situaciones y personas que amplifican estas emociones, haciéndolas más fuertes.


Además, la ciencia también nos ha demostrado que la energía con la que vibramos cambia nuestro cuerpo. Las emociones negativas generan vibraciones energéticas que debilitan el cuerpo y generan enfermedades, mientras que las emociones positivas fortalecen nuestro cuerpo y nuestro sistema inmunitario.


¡¡¡Perfecto!!! Saber todo esto me indicó el camino. Lo que debía hacer a continuación era profundizar en cómo controlar nuestras emociones, evitando que sean las emociones las que nos controlen a nosotros.

Tenía muy claro que era nuestra mente la única que podía hacer esto, pero no nuestra mente consciente con su limitada capacidad de proceso, sino nuestra mente subconsciente, responsable de aproximadamente el 95% de todas las decisiones y acciones que realizamos.


La mente subconsciente es como una madre super-protectora que nos lleva siempre por el camino de menor riesgo y sufrimiento, ¡según sus propios criterios, claro!  ¿Y cuáles son los criterios que rigen a la mente subconsciente? Pues el resultado de las experiencias vividas en el pasado.


Si hemos tenido un desengaño amoroso tras abrir nuestro corazón, a partir de ese momento nuestro corazón estará resguardado y difícilmente lo abriremos ni expresaremos lo que sentimos. Si hemos tenido un problema en el trabajo por ser demasiado proactivos, en el futuro nos costará hacer algo más allá de lo que nos manden,…


Nos vamos nutriendo de las experiencias vividas, vamos almacenando CREENCIAS en nuestro subconsciente, y sin tener necesidad de volver a pensar en ellas, nuestro subconsciente va dirigiendo nuestras vidas en base a esas creencias.


Esta situación es muy positiva en algunas circunstancias, ya que habitualmente nos permite mantenernos libres de peligro, pero al mismo tiempo puede impedirnos vivir la vida que realmente queremos. Algunas de las creencias que almacenamos nos limitan para alcanzar las metas que deseamos, o incluso para vivir del modo que nos gustaría. Sentimientos de inferioridad, miedo, derrotismo, ansiedad,… no son más que patrones generados como respuesta a situaciones vividas anteriormente, y que “teóricamente” nos protegen de males mayores.


¡¡¡Muy bien!!! Llegado este punto, ya estaba muy cerca. Sólo faltaba encontrar las herramientas que nos permiten acceder directamente al subconsciente para modificar esas creencias que nos estorban. A raíz de mi proceso de investigación, tenía muy claro que el acceso a la mente subconsciente no se podía realizar a través de la mente consciente, ya que ésta funciona con una frecuencia de 40 ciclos por segundo, mientras que la mente subconsciente funciona a 20 millones de ciclos por segundo. Esta diferencia de frecuencia hace materialmente imposible la comunicación entre ellas. La situación es similar a lo que ocurre con las ondas de radio que atraviesan las paredes, quedando intactas tanto la onda de radio como la pared.


El resultado de la investigación, y sobre todo de la experimentación tanto en mí mismo como en otras personas, me llevó a identificar que son muchas las herramientas que tenemos a nuestra disposición para cambiar esas vibraciones energéticas (creencias) con las que no deseamos vibrar. Estas herramientas nos permiten acceder directamente a nivel subconsciente para cambiar creencias y de este modo generar nuevos patrones de comportamiento.

Recorrer este camino me permitió identificar claramente que la Felicidad es el resultado de una experiencia 100% interna, sobre la cual, si queremos, podemos tener un control absoluto. Lo único que hace falta es alinear nuestra mente subconsciente para permitirnos disfrutar de la vida que cada uno desea, y afortunadamente, eso es ¡relativamente fácil!

Ricardo Eiriz


Autor de “Un curso de felicidad” "Escoge tu camino a la felicidad y el éxito" y "Apunta Alto"

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